3 besos tipicos en verano

3 besos tipicos en verano

Alfonso Roldan se pasa hoy por nuestro blog para dejarnos una entrada sobre besos, concretamente, 3 besos típicos en verano.  Y concretamente le he pedido este artículo porque le gusta escribir un rato, porque el tema lo domina a la perfección y .. ¿porqué no? Pues eso mismo.. pues porque sí Alfonso, va y nos planta no uno sino 3 besos de alto voltaje en este blog. Y ¿que tienen que ver los besos con un hotel rural? tienen que ver y mucho la gente encantadora se besa, el romanticismo se nutre de los besos y porque los besos son energía que se transmite de uno a otro ser.. No no voy a seguir por ahí, mejor que siga Alfonso, nuestro siguiente encantador.

Alfonso nos habla del

EL BESO VERBENERO

Mañanas tórridas de agosto que toman rumbo de retirada; noches de aire caliente, celebración y fiesta verbenera…

 Ahí va, entonces, un beso de algodón de azúcar; un beso dulce que a través de mirada cómplice quiere enredarse en tus labios, tu lengua, tus dientes. Un beso de manzana roja de caramelo que clama pecados inconfesables.

Un beso que se atisba imposible en el horizonte del ritmo de una música chunda chunda; en el jolgorio de humaredas y fritangas; un beso que no hace diana en el tiro al blanco y que de repente… explota como fuegos artificiales repleto de colores. Un beso tómbola que es el premio mayor y que enreda las bocas y los cuerpos. Un beso que hace desaparecer a la multitud y se convierte en un beso íntimo; un beso noria que se detiene en los más alto para deleite de sentidos; un beso locura y desenfreno: un beso montaña rusa que sube, nos acerca a las estrellas; baja y nos lleva al calor del infierno; gira, marea y desvanece los cuerpos…

Un beso que convierte el garrafón en Moët, que aturde, que pierde la noción del tiempo. Un beso que avanza en la madrugada, y…, que ya es de farolillos huérfanos, de ferial destartalado, de un silencio que toma posiciones junto al refrescar del ambiente. Un beso cálido que ya amanece. Un beso que son cientos, verbenero y sandunguero de una noche de verano…

EL BESO PISCINERO 

Compitiendo con el calor del Sol revienta este beso transparente, refrescante, azul… Un beso que une bocas sedientas y convierte los cuerpos erizados en la misma piel. Un beso húmedo en su cuerpo y su alma, con envoltura de cloro que dirige los brazos a un interminable abrazo.

Es un beso trampolín  que de pronto se lanza al vacío y se hunde en el silencio de tus secretos más profundos. Un beso que se sumerge en tus aguas limpias y bucea en tus aguas serenas. Es un beso que se agita en tu superficie y que descansa con la caricia del Sol.

Es un beso nadador que se desenvuelve lento y toma aire suficiente para vivir eternamente; un beso activo que salpica alegría, felicidad, vida… Un beso que palpita con potencia inusitada en los pechos y en las sienes.

Un beso horizontal de césped, de hamaca y de tumbona. Un beso tranquilo y reposado con brisa de secano. Es un suave beso de toalla perfumada. Es un beso con frontera de azulejos y mosaicos; de cielo y una nube blanca que se difumina lentamente.

Es un beso de verano y piscinero que no acaba en la piscina…

EL BESO ESTRELLADO

Noche paradójica de verano: oscura y despejada; negra y destelleante y dos bocas que se estrellan bajo el cielo más estrellado. Un beso Big-bang; un beso creador de todas las sensaciones posibles en el Universo. Un beso que viaja por galaxias a la velocidad de la luz y será eterno en ese infinito que lo rodea. Un beso misterioso, de vértigo, capaz de flotar ingrávido y respirar sin oxígeno. Un beso en medio de las estrellas y al tiempo alma de nuevas estrellas que surgen en los corazones, en los labios, en las lenguas…

Pero es también un beso real, con los pies en el suelo. Rural, limpio, sin contaminación, despejado, de Luna Nueva. Un beso que estalla en medio del silencio de la noche refrescado por una suave brisa.

Es un beso que mira el firmamento y halla el Norte a la vanguardia de todas las constelaciones. Un beso cometa, un beso perseidas, algo melancólico por sueños imposibles y optimista por sueños realizables.

Es un beso de deseos de noche eterna, de noche de abrazo. Un beso viajero por cuellos, mejillas y párpados. Un beso de estrellas que, otra paradoja, sólo acabará con la llegada de una gran estrella soleada, ardiente, radiante… Pero no importa, con el Sol llegará otro beso. Un beso soleado.